La necesidad de incrementar ventas ha hecho que las aseguradoras se concentren en desarrollar beneficios para hacer tangibles sus productos, esto es que podamos “aprovecharlos” día a día.
Por ejemplo:
SEGUROS DE VIDA: Ahorros de largo plazo y altos montos.
SEGUROS DE SALUD: Asistencia médica domiciliaria.
SEGUROS DE AUTOS: Conductor elegido.
SEGUROS DE HOGAR: Asistencia jurídica telefónica.
SEGUROS DE EMPRESA: Protección legal.
Los problemas de la mayoría de intentos para volver tangibles los seguros son los siguientes:
1) No son propios de los seguros, en su mayoría son prestados por terceros de inferior calidad.
2) Tienen un nivel mediocre de servicio y/o rentabilidad.
3) Generan en nuestro intermediario la mayor cantidad de inconformidad de los consumidores.
Estos valores agregados son meramente aceptables, pues si fueran buenos o muy buenos, su uso excesivo los haría prohibitivos para las aseguradoras y, por tanto, como sucedió con el conductor elegido ilimitado, a futuro desaparecerán.
UN CONSUMIDOR EFICIENTE DEBE…
Escoger los proveedores de pólizas de seguros que tienen experiencia y respaldo para manejar sus siniestros materiales.
Dejar de lado los valores agregados tangibles e inmateriales que puede afrontar directamente en caso de requerirlos.
Para escoger, luego de ver la calidad de las marcas/reputación del intermediario y la aseguradora (que no son lo mismo *ver cuadro* ), cada seguro debe protegernos de:

VIDA
Muerte por cualquier causa e incapacidades totales y permanentes + enfermedades graves.
SALUD
Hospitalización y Cirugía + tratamientos y exámenes + consulta externa y, si viajan, asistencia en viaje.
AUTOS
Pérdidas totales y parciales y daños a terceros + asistencia en viaje.
HOGAR
Pérdidas totales y parciales y daños a terceros.
EMPRESAS
Pérdidas totales y parciales de sus activos y daños a terceros + lucro cesante + manejo + protección de datos (digital).

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